Hay gente que dice que ¨lo único que tenemos garantizado es la muerte¨. La vida está llena de riesgos y situaciones que pueden ponernos en peligro. Vivir una vida libre de riesgos no es posible. La muerte es un hecho natural que, nos guste o no, puede presentarse en cualquier momento. Nunca estaremos preparados para recibirla, pero sí podremos permitir que los nuestros estén más protegidos si algún día llega la nuestra. Aquí os contamos sobre las ventajas de contar con un seguro de vida.
Muchas veces, lo que más miedo nos da sobre la muerte es ese ¨abandono¨ que se produce al dejar de estar físicamente para quienes más nos necesitan. Poder proteger siempre a quienes queremos es una preocupación constante.
Sin embargo, la muerte no siempre tiene que implicar abandono. Hay pérdidas irreparables y presencias irremplazables, pero hay apoyos que se pueden mantener. Contar con un seguro de vida permite cuidar “en la distancia” a quienes queremos.
No podemos tener todo controlado, pero, ¿no es cierto que cuando se sabe que el futuro y el bienestar familiar están asegurados, disfrutamos más de la vida, con menos miedos?
¿Qué es un seguro de vida?
Queremos que lo asociéis a una forma de gestionar el futuro. El seguro de vida busca garantizar la protección de las personas que el asegurado tiene a su cargo. En caso del fallecimiento de éste, los beneficiarios designados con la póliza accederían a la indemnización establecida. Los familiares del asegurado suelen ser los beneficiarios más comunes, pero también podrían serlo sus socios o acreedores, según dicte el contrato.
En los seguros personales, el objeto asegurado es la persona. Se protege a ésta de eventos que le puedan afectar directamente: fallecimiento, supervivencia, alteraciones de salud y, en algunos casos, su integridad psíquica. Los seguros personales más habituales son los seguros de vida, los seguros de accidentes personales, los seguros de salud o enfermedad, y los seguros de dependencia.
En función de la finalidad del seguro de vida, se clasifican en:
- Seguros de fallecimiento: También denominados seguros de vida riesgo. Si el asegurado fallece antes de que finalice el contrato, se garantiza a los beneficiarios el pago del capital. Si el asegurado llega con vida a la fecha de finalización de dicho contrato, el seguro se da por finalizado sin ninguna contraprestación por parte de la entidad aseguradora.
- Seguros de supervivencia o seguros de ahorro: Si el asegurado vive al finalizar el contrato, se garantiza a los beneficiarios el pago del capital. En este caso, el tomador pudiera decidir dónde se realizan las inversiones y asumir el riesgo; o, tomar planes de previsión asegurados, en los que acumula un capital que pudiera percibir al momento de producirse situaciones establecidas en el contrato: jubilación, fallecimiento, incapacidad laboral permanente y dependencia. Su funcionamiento es muy similar al de los planes de pensiones, pero con un tipo de interés garantizado, por lo que no existe riego de perder el capital invertido.
La indemnización equivale al capital asegurado y puede ser pagada en una única vez o a modo de renta financiera, siendo el primer caso, el más común.
Los seguros de vida pueden ser temporales o durar la vida entera. Pueden tener primas niveladas con pagos constantes; o, anuales renovables, en las que la prima aumenta de acuerdo a la edad del asegurado.
Un seguro de vida es una forma de ahorrar y garantizar la tranquilidad futura. Los planes son muy variados y deben adaptarse a las necesidades de cada asegurado: asegurar el pago de deudas, la educación de los hijos, protegerse ante imprevistos. Lo mejor es hablar con vuestro asesor de seguros aquí. Nosotros nos encargaremos.
Más información sobre legislación y seguros de vida aquí.
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